
Comer fuera suele ser uno de los gastos que más dinero se lleva cuando viajamos, especialmente si no lo planificamos bien. Muchos jóvenes piensan que viajar barato significa pasar hambre o comer mal, pero la realidad es justo la contraria: con un poco de estrategia puedes comer bien, probar comida local y gastar mucho menos de lo que imaginas.
Comer barato cuando viajas es una de las claves para mantener un presupuesto bajo, igual que encontrar vuelos baratos o dormir bien sin gastar de más.
En esta guía te voy a enseñar trucos reales y prácticos para comer barato cuando viajas, desde cómo encontrar menús económicos hasta cómo aprovechar supermercados, comida callejera y apps que te ahorran dinero. Todo pensado para viajeros jóvenes, universitarios y mochileros que quieren disfrutar del viaje sin vaciar la cartera.
Prioriza la comida local y evita zonas turísticas
Una de las formas más rápidas de gastar de más es comer en restaurantes situados en calles muy turísticas o cerca de monumentos famosos. Estos sitios suelen tener precios inflados y una calidad que no siempre lo justifica.
En cambio, la comida local suele ser más barata, auténtica y abundante, especialmente en barrios donde comen los propios residentes.
Puedes aplicar esto de forma muy sencilla:
- Aléjate 2 o 3 calles de las zonas turísticas principales
- Busca restaurantes llenos de gente local
- Evita cartas con fotos y menús en 6 idiomas
- Prioriza sitios pequeños y sencillos
Un truco práctico es buscar en Google Maps restaurantes con valoraciones altas y filtrar por precio económico. Muchas veces encontrarás joyas escondidas donde comes por la mitad de precio.
Aprovecha los menús del día y comidas del mediodía
En muchos países, especialmente en España, Portugal, Italia o Francia, el menú del día es una de las mejores opciones para comer barato y bien. Suele incluir primero, segundo, bebida y postre por un precio muy razonable.
Además, comer al mediodía suele ser más barato que cenar, incluso en el mismo restaurante.
Consejos para aprovecharlo al máximo:
- Come fuera al mediodía y cena algo ligero
- Busca carteles de “menú del día” o “lunch menu”
- Pregunta si el menú incluye bebida y postre
- Evita restaurantes que no muestran precios
En ciudades grandes puedes comer por 10–15 € con menú completo, mientras que cenar en ese mismo sitio puede costarte el doble.

Usa supermercados y tiendas locales con cabeza
Los supermercados son grandes aliados para viajar barato, sobre todo si te alojas varios días en el mismo destino. No se trata de comer siempre comida fría, sino de combinar.
Puedes ahorrar mucho dinero si haces lo siguiente:
- Desayunar con productos del supermercado
- Comprar snacks y agua para el día
- Preparar cenas sencillas si tienes cocina
- Aprovechar secciones de comida preparada
En países como Alemania, Francia o Italia, los supermercados ofrecen platos listos para comer de muy buena calidad y a precios bajos. Incluso comprar una pizza, ensalada o pasta preparada suele ser mucho más barato que sentarte en un restaurante turístico.
La comida callejera es tu mejor aliada
La street food no solo es barata, sino que muchas veces es una de las mejores formas de conocer la gastronomía local. En muchos países, los puestos callejeros ofrecen comida fresca, rápida y a precios muy bajos.
Eso sí, hay que saber elegir bien para evitar problemas:
- Observa que haya mucha rotación de clientes
- Evita puestos vacíos o con comida expuesta durante horas
- Fíjate en la limpieza general
- Pregunta a locales qué puestos recomiendan
En destinos como Asia, Europa del Este o Latinoamérica puedes comer por muy poco dinero y probar platos típicos que no encontrarás en restaurantes turísticos.

Cocina si puedes, pero sin obsesionarte
Si tu alojamiento tiene cocina, cocinar algunos días puede ayudarte a reducir mucho el presupuesto. No hace falta cocinar todos los días ni platos complicados.
Ideas prácticas:
- Cocina 2 o 3 días por semana
- Prepara platos simples (pasta, arroz, ensaladas)
- Compra productos básicos y reutilízalos
- Evita comprar ingredientes caros o específicos
Cocinar una cena sencilla puede costarte 2–4 €, mientras que comer fuera fácilmente sube a 15–20 €. El equilibrio entre cocinar y comer fuera es clave.
Apps y herramientas para comer barato cuando viajas
Hoy en día, usar bien el móvil puede marcar una gran diferencia en lo que gastas comiendo durante un viaje. Existen aplicaciones que te ayudan a encontrar restaurantes económicos, menús del día, descuentos o incluso experiencias locales bien de precio. Usarlas antes de sentarte a comer puede ahorrarte bastante dinero sin renunciar a comer bien.
Algunas de las más útiles son:
- TheFork: ideal para encontrar restaurantes con descuentos de hasta el 50% en muchas ciudades europeas.
- TripAdvisor: usa los filtros de precio (€ o €€) y las opiniones locales para evitar sitios caros y turísticos.
- Google Maps: busca “menú del día” o “comida casera” y revisa fotos reales de cartas.
- Too Good To Go: perfecta para ahorrar en comida preparada y evitar desperdicio.
- HappyCow: muy útil si buscas opciones vegetarianas o veganas económicas.
Si quieres más herramientas útiles para organizar tu viaje, te dejamos nuestra guía de apps imprescindibles para viajar barato.
Errores comunes que te hacen gastar más
Muchos viajeros gastan más de lo necesario por pequeños errores que se repiten una y otra vez. Evitarlos te ayudará a ahorrar sin esfuerzo. Muchos de estos errores se repiten también en otros aspectos del viaje, como explicamos en nuestra guía para viajar barato siendo joven.
Errores habituales:
- Comer siempre en zonas turísticas
- Beber solo agua embotellada
- No mirar precios antes de sentarte
- Cenar siempre fuera
- Pedir entrantes innecesarios
Con un poco de atención y planificación, estos gastos se pueden reducir fácilmente sin perder calidad en la experiencia.
CONCLUSIÓN
Comer barato cuando viajas no significa renunciar a disfrutar de la gastronomía local. Al contrario, muchas veces los mejores platos y las mejores experiencias están en sitios sencillos, locales y alejados del turismo masivo.
Si combinas comida local, menús del día, supermercados, cocina ocasional y algo de comida callejera, podrás ahorrar mucho dinero y seguir comiendo bien durante todo el viaje. Estos trucos te permitirán destinar más presupuesto a experiencias, actividades y nuevos destinos.